La Plaza-13 Puntadas- Quero FS, 20/5/12
Al fin. En la última jornada, sufriendo como siempre. Con un gol del nuevo. Con la grada repleta. La Plaza 13 Puntadas se proclamó Campeón de Liga. Con el ascenso en la mano desde hacia unas jornadas, el equipo soñaba con el campeonato. Sólo la victoria llevaba al éxito. Un 2º puesto habría supuesto una muy buena primera temporada. Pero en caliente, con todo a favor teniéndolo tan cerca, habría sido un real fracaso. Esto lo narra un humilde servidor, que desde la banda sufrió con cada jugada, que vibró con cada acción, y que cerca estuvo de seguir los pasos de Paco en su parecer de muerto andante.
La afición acompañaba, por primera vez después de mucho tiempo. López en la grada, seguía los pasos del equipo con el que lleva entrenando varios meses y con el que al fin debutará este domingo. Soto 94 y Asocia unidos por una misma causa. Amigos, novias, novios y familiares. Las miradas se centraban en un pequeño grupo de unos 13 -o 12+1 que dicen los supersticiosos- hombres de azul en el que destacaba una melena rubia que lucía orgulloso su primera capitanía. Todo pintaba a fiesta. Más aún cuando Claudio no dudó en marcar su primer gol tras la lesión. ¡Y en qué momento! El balón entró llorando, pero entró, que es lo que cuenta. Quero, que no se jugaba nada en liga, sí se jugaba mucho. Ganar al líder, quitarle el campeonato y destrozar el alirón de un equipo ganador. Los de blanco se hicieron con el balón y sólo las carreras de Morales dejaban pasar algo de luz al ataque de La Plaza. Y de forma repentina, de la nada, de un par de minutos de lucidez, Alfredo y Morales realizaron dos obras de arte. Cada cual mejor, para poner un más que claro y esperanzador 3-0. Estaba hecho, pero esto es fútbol, esa es su esencia y las ligas se ganan sufriendo hasta el último minuto. Que se lo digan al presi.
La grada pedía a Hugo, que junto con Sánchez, era el único que no había jugado. Y la grada tuvo su premio. Diego -quien os relata esto- le llamó para dar entrada y el chaval pudo salir(se). Antes, Juan y Sergio habían estado mariscales en defensa, pero tímidos en ataque; Michel, aún a medio gas, estaba bien arriba, pero no a la hora del retorno; Claudio, pese al gol, y Toño, no tenían su mejor partido. La afición estalló de júbilo con la salida del canterano, pero un gol justo antes del descanso de Quero rebajó todas esas ansias de victoria y la fiesta decayó por momentos.
La segunda parte fue un monólogo de Quero. El balón quemaba y mucho, y la presión era cada vez mayor. Morales realizó la misma acción una infinidad de veces, pero la pelota no quería entrar. Y llegó lo que nadie quería, el 3-2. Una mala defensa y la catástrofe estaba cerca."¿Alfredo cuánto queda?" "¡Alfredo pita ya!" era lo más escuchado en grada y banquillo. 10 minutos con el miedo en el cuerpo. Un gol más, y el sueño se había esfumado. De pronto, un despeje, un balón bombeado, sin peligro aparente. Se hizo el silencio. Se pararon los corazones. Se hizo -a mí por lo menos- eterno. Pero Rubenflow la cogió. Gracias Rubenflow. "Estaba cagado, se me hizo todo negro y sólo veía el balón", confirmó el "77" después. 5 minutos. ¡5 minutos! Una vida, un mundo, un campeonato. Y Apareció. Estuvo enrome en defensa. Estuvo enorme en ataque y fue el mejor apoyo para todos. "¡Chuta!", le dije. No sé si me oyó, pero tampoco me importa. El balón entró, con rosquita, pegado al palo izquierdo del portero. Y lo celebró como si llevase años jugando con este equipo y fuese su quinto campeonato. Como uno más, como los grandes. Hugo Gol le llaman desde entonces.
Ahora sí. Estaba acabado. Quedaba aún tiempo para sufrir, pero ya había dos de diferencia. Alfredo no alargó la espera y pitó el final. Por fin. Éramos campeones. Ya no era el "casi somos", ya era el "somos". Paco volvía a vivir tras 50 minutos en trance. Y empezó la fiesta. Camisetas de agradecimiento, champán por aquí, champán por allá y "Campeones campeones". Y cómo no... "Un hombre despechado". Otros equipos y otras aficiones permanecieron en Villafontana para ver la gran celebración, que continuó en las duchas. Pero las cosas de vestuario, se quedan en el vestuario.